Cuentos para dormir · gratis, para leer en voz alta
Tres cuentos para dormir para leer esta noche
Aquí tienes tres cuentos completos, gratis y sin registro. Uno para niños de dos años, otro para los de cuatro y otro para los de seis. Los hemos escrito nosotros, y puedes leerlos en voz alta las veces que quieras.
Más abajo: tres comienzos de historia para acabar con tu hijo, un libro para la noche con su edad, dónde encontrar gratis el siguiente libro y qué se sabe de la rutina de dormir.
3 cuentos para leer en voz alta10 min de lectura para la página completa11 fuentes

Todo lo que ya duerme
desde 2 años2 min de lectura en voz altaTodo lo que se ha dormido, una cosa detrás de otra, hasta que solo queda despierto uno.
La excavadora duerme.
Está quieta en la obra, con la pala hundida en la arena, y ya no se mueve.
El perro duerme.
Está tumbado junto a la puerta con una pata sobre la nariz, y sueña con la verja del jardín.
El mirlo duerme.
Está en el arbusto de lilas, redondo y quieto, con la cabeza escondida entre las plumas.
La bicicleta duerme.
Está apoyada en la pared. El timbre ya no tiene nada que decir.
El autobús duerme.
Está en las cocheras con todas las puertas cerradas y todas las luces apagadas.
La nube duerme.
Está allá arriba, sobre el tejado, y apenas, apenas se mueve.
Y en la casa, en la habitación, en la cama, bajo la manta, sobre la almohada, con tu osito entre los brazos,
dentro de poco dormirás tú también.
Buenas noches, excavadora. Buenas noches, perro. Buenas noches, mirlo, bicicleta, autobús y nube.
Buenas noches, a ti.
La luna y el sombrero olvidado
desde 4 años4 min de lectura en voz altaLa luna encuentra un sombrero y busca a su dueño, pero todos los animales ya duermen.
Mientras pasaba sobre los tejados, la luna encontró un sombrero. Era rojo, era pequeño, y estaba en medio de un tejado de tejas, como si alguien lo hubiera olvidado allí.
«Será de alguien», dijo la luna. «Se lo devuelvo».
Fue a ver al zorro, que vive en el borde del bosque.
«Zorro, ¿es tuyo este sombrero?»
Pero el zorro estaba hecho un ovillo en la madriguera, con la cola sobre la nariz, y dormía tan profundamente que ni una oreja se movió.
Fue a ver a la lechuza, que nunca duerme.
«Lechuza, ¿es tuyo este sombrero?»
Pero la lechuza estaba en su rama con los ojos cerrados, y hacía un ruidito que parecía un ronquido.
Fue a ver a los patos del estanque. Fue a ver al gato del muro. Fue a ver al viejo caballo de su prado. Todos dormían. La luna se movía cada vez más despacio, para no despertar a nadie.
Al final estaba cansada, y el sombrero seguía con ella.
Entonces vio una ventana todavía encendida. Una sola, en todo el pueblo. Detrás, un niño estaba sentado en la cama, todavía despierto.
La luna dejó el sombrero en el alféizar.
«Quizá es tuyo», dijo. «Y si no lo es, puedes quedártelo tú por ahora».
El niño tomó el sombrero, lo puso junto a la almohada y apagó la luz.
La luna retomó su ronda sobre los tejados. Ahora, por fin, todo el pueblo dormía.
La barca de la noche
desde 6 años7 min de lectura en voz altaUn barquero lleva el viento, el ruido y todo el día a la otra orilla. Un niño pregunta si puede ir también.
Abajo, en el río, hay una barca que se pasa el día sin hacer nada. Solo cuando oscurece llega el barquero, suelta la amarra y empuja la barca sobre el agua con su larga pértiga.
No transporta personas. Transporta todo lo que está cansado.
El primero en llegar es el viento. Ha tirado de las banderas y ha perseguido las hojas por las calles durante todo el día, y ahora está tan agotado que apenas riza el agua. El barquero le ayuda a subir. El viento se tumba en el banco y ya no dice nada.
Luego llega el ruido. En los días de mucho jaleo pesa muchísimo: las obras, los cláxones, los gritos del patio del colegio, todo junto. El barquero tiene que intentarlo tres veces para subirlo a bordo.
Luego llega el día. Se sienta al fondo, sujeta con fuerza su bolso y mira la orilla de la que viene.
El barquero se separa del muelle. El agua solo hace un ruidito, como alguien que respira muy despacio.
En la otra orilla bajan todos. El viento, el ruido, el día. Suben a una colina y desaparecen por el otro lado, y al otro lado todo es silencio.
Cuando el barquero vuelve, un niño lo espera en el muelle.
«¿Puedo ir yo también?»
El barquero niega con la cabeza. «Por ese lado no. Tú cruzas mañana por la mañana, en el otro sentido».
«¿Y hasta entonces qué hago?»
«Lo que hace el río», dice el barquero. «El río no va a ninguna parte. Se queda donde está y espera a la mañana».
El niño mira el agua. Es verdad: el río se queda donde está.
«Eso sé hacerlo», dice el niño.
«Todo el mundo sabe», dice el barquero. «Basta con soltar».
Ata la barca, cuelga el farol de su gancho y vuelve a casa. El niño también vuelve a casa, sube la escalera, entra en su cuarto y se desliza en la cama.
Fuera, el río se queda donde está y espera a la mañana. Dentro, el niño se queda quieto y hace exactamente lo mismo.
Tres comienzos para acabar juntos
Para las noches en que leer no basta y el niño quiere contar él. Lee solo el comienzo y pregunta: ¿y luego? Si la historia se atasca, una pregunta la pone en marcha mejor que una idea ya hecha.
La llave en la nieve
Delante del portal hay una llave en la nieve. No abre ninguna puerta de la casa.
La luz en la caseta de herramientas
En la caseta de herramientas del fondo del jardín, adonde nadie va desde hace años, anoche se encendió una luz.
La maleta en el bosque
En medio del bosque hay una maleta. No es vieja, no está mojada y no está cerrada con llave.
Qué hace distinto a un cuento para dormir
Antes de nada, para que sepas de dónde viene: las pautas que siguen las tres historias proceden de nuestra experiencia escribiendo. Ningún estudio las confirma.
La energía baja. Una historia cualquiera sube hacia un punto culminante. Un cuento para dormir hace lo contrario: empieza en movimiento y termina en quietud. Por eso la tercera historia acaba con un río que se queda donde está.
El mundo se estrecha. De fuera hacia dentro, del pueblo a la casa, de la casa a la cama. Un cuento para dormir cierra el espacio, paso a paso.
La repetición es una fuerza. A los más pequeños les encanta oír la misma frase veinte veces, y el ritmo regular hace lo que hace una nana. En la primera historia el mismo esquema vuelve una docena de veces, a propósito.
El final tiene que llegar. El suspense antes de dormir no ayuda: un niño que quiere saber cómo acaba sigue pensando en ello.
El niño recibe una tarea. Es el truco que más veces funciona y el que menos se nota. Un niño que no consigue calmarse no sabe qué hacer con una orden. Ayuda más una imagen: quedarse quieto como el río, callado como el mirlo entre las lilas.
Qué se sabe de la rutina de dormir, y qué no
Los problemas de sueño son frecuentes. Según el protocolo de la Asociación Española de Pediatría de 2022, alrededor de un tercio de los niños y adolescentes tiene en algún momento un problema de sueño. Que los menores de tres años se despierten por la noche se considera fisiológico.
La regularidad está bien documentada. Un estudio con más de 10.000 niños de 0 a 5 años encontró una relación entre una rutina de dormir regular y un mejor sueño, y la relación es gradual: cuanto más regular es la rutina, más deprisa se duermen los niños, menos se despiertan por la noche y más tiempo duermen.
Los pediatras españoles dicen lo mismo. La guía para familias que la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria publicó en 2025 aconseja, para niños de 2 a 12 años, mantener buenas rutinas, acostarles pronto, evitar los estímulos previos y leerles un cuento antes de dormir.
Que leer funcione mejor que otras cosas no está demostrado. Los profesionales de la AEPap citan el sueño entre los beneficios de la lectura compartida, pero ninguno de los estudios que aparecen aquí compara la lectura en voz alta con los abrazos, el canto o las caricias y encuentra una ventaja para el sueño. Lo que parece contar es que el rito se repita igual cada noche. Leer por la noche tiene otras buenas razones, bien documentadas para el lenguaje; para el dormirse en sí no se ha demostrado una ventaja.
Las nanas. «Nanas de la cebolla» se conoce como una nana, pero es un poema que Miguel Hernández escribió en 1939 en la cárcel, al saber que su mujer y su hijo recién nacido solo comían pan y cebolla. Lo han puesto en música, entre otros, Enrique Morente (1971) y Joan Manuel Serrat (1972, en un disco con Alberto Cortez). Habla de pobreza y de guerra, y para leérselo a un niño antes de dormir conviene explicar su contexto.
¿Cuánto sueño? Como valores orientativos, el protocolo de la AEP indica 13 a 14 horas al día a los 2 años, 11 a 12 horas a los 5 años y 10 horas a los 9 años. Entre los 3 y los 5 años las siestas van desapareciendo.
¿Y las pantallas antes de dormir? La Sleep Foundation observa que los ojos de los niños dejan pasar más luz que los de los adultos, y que la luz azul frena más la melatonina. En el mismo texto añade que la mayoría de los estudios es observacional y no prueba una causa: no sabemos si las pantallas alteran el sueño o si los niños que duermen mal las usan más. Un grupo de la Universidad de Colorado en Boulder subraya lo sensibles que son los niños a la luz de la tarde.
Un libro para continuar
La indicación de edad viene de la ficha de la librería y está consultada el 30 de septiembre de 2026; la fuente figura bajo el libro. Este libro no es nuestro.
Adivina cuánto te quiero
Sam McBratney, ilustraciones: Anita Jeram · Kókinos · 0 a 2 años
Dos liebres se cuentan cuánto se quieren, hasta que la más pequeña se duerme. Es lo bastante breve para la edad en la que el cuento debe terminar antes de que llegue el sueño.
Fuente: Edición de Kókinos, indicada para niños de 0 a 2 años, según Casa del Libro.
Ayudas gratuitas para encontrar el siguiente libro
Tres páginas gratuitas para elegir el siguiente libro y organizar la lectura en casa. Consultadas el 30 de septiembre de 2026.
- Fundación Germán Sánchez Ruipérez
Fundación de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca) dedicada a la lectura. Entre sus proyectos están Casas Lectoras, un programa de lectura en familia para niños de 9 meses a 9 años, y el portal Canal Lector.
- Familia y Salud: Mamá, papá… ¡léeme un cuento!
Un artículo de una pediatra de Granada sobre cómo empezar a leer a los niños desde el primer día, con una rutina de unos 15 minutos diarios.
- Familia y Salud: rincones de lectura
Cómo montar un rincón de lectura en casa: libros a la altura del niño con la portada hacia delante, sin pantallas cerca y cambiando de vez en cuando los libros expuestos.
Preguntas frecuentes
¿Puedo leer libremente las historias de esta página?
Sí. Las hemos escrito nosotros y las compartimos para leerlas en voz alta, en casa, en la guardería, en el colegio o en la biblioteca. Si quieres reproducirlas o publicarlas, consúltanoslo antes.
¿Cuánto debe durar un cuento para dormir?
Depende de tu hijo: el primer cuento de esta página se lee en dos minutos y el tercero en siete. Si el niño se duerme a mitad, el cuento ha durado lo bastante.
¿Un cuento ayuda a dormir mejor que una canción o un abrazo?
No podemos decirlo. Está bien documentado que un rito fijo, igual cada noche, mejora el sueño, y cuanto más regular, mejor. Ninguno de los estudios citados compara la lectura con otros ritos y encuentra una ventaja. Para el desarrollo del lenguaje, leer tiene buenas razones propias.
¿Qué aconsejan los pediatras españoles para la rutina de dormir?
La guía para familias de la AEPap de 2025 aconseja, para niños de 2 a 12 años, mantener buenas rutinas, acostarles pronto, evitar los estímulos previos y leerles un cuento antes de dormir. Según el protocolo de la AEP de 2022, que los menores de tres años se despierten por la noche se considera fisiológico.
¿Cuánto debe dormir un niño?
Como valores orientativos, el protocolo de la AEP indica de 13 a 14 horas al día a los 2 años, de 11 a 12 horas a los 5 años y 10 horas a los 9 años. Entre los 3 y los 5 años las siestas van desapareciendo.
¿Hacen daño las pantallas antes de dormir?
Los ojos de los niños dejan pasar más luz que los de los adultos, y la luz azul frena la melatonina; la propia Sleep Foundation dice, sin embargo, que la mayoría de los estudios no prueba una causa. La AEPap aconseja evitar los estímulos antes de dormir, y dejar las pantallas a un lado por la noche no cuesta nada.
¿Son las «Nanas de la cebolla» una nana para dormir?
Se conocen como nana, pero es un poema que Miguel Hernández escribió en 1939 en la cárcel, al saber que su mujer y su hijo recién nacido solo comían pan y cebolla. Habla de pobreza y de guerra, y para leérselo a un niño conviene explicar antes su contexto.
Una historia en la que está tu hijo
Con Sagalino el cuento para dormir se construye en torno a tu hijo, con su nombre y las personas que quiere. Lo lees entero gratis antes de decidir.
Descubre cómo funcionaFuentes
- 1.Asociación Española de Pediatría (AEP): Protocolo de trastornos de sueño en niños, 2022.Lo que confirma: Cerca de un tercio de los niños y adolescentes tiene en algún momento un problema de sueño; los despertares nocturnos en menores de tres años se consideran fisiológicos; valores orientativos de sueño: 13 a 14 horas a los 2 años, 11 a 12 a los 5 y 10 a los 9; las siestas desaparecen entre los 3 y los 5 años.
- 2.Familia y Salud (AEPap): Guía AEPap 2025 para familias.Lo que confirma: Para niños de 2 a 12 años: mantener buenas rutinas, acostarles pronto, evitar estímulos previos y leerles un cuento antes de dormir. La guía se publica con una editorial y la AEPap no avala el contenido de las empresas participantes.
- 3.Mindell et al.: Bedtime Routines for Young Children, A Dose-Dependent Association with Sleep Outcomes, Sleep, 2015.en inglésLo que confirma: Más de 10.000 niños de 0 a 5 años; cuanto más regular es la rutina, mejores son el tiempo para dormirse, los despertares nocturnos y la duración del sueño.
- 4.Sleep Foundation: How Blue Light Affects Kids' Sleep.en inglésLo que confirma: Los ojos de los niños dejan pasar más luz que los de los adultos; la mayoría de los estudios es observacional y no prueba una causa.
- 5.University of Colorado Boulder: Kids uniquely vulnerable to sleep disruption from electronics.en inglésLo que confirma: La especial sensibilidad de los niños a la luz de la tarde.
- 6.Familia y Salud (AEPap): La lectura en la infancia y en la adolescencia, una inversión de futuro.Lo que confirma: La lectura compartida es una de las actividades más eficaces para aprender a leer, con efectos en la empatía, el estrés y el sueño.
- 7.Wikipedia: Nanas de la cebolla.Lo que confirma: Poema de Miguel Hernández escrito en 1939 en la cárcel, al saber que su mujer y su hijo recién nacido solo comían pan y cebolla; puesto en música, entre otros, por Enrique Morente (1971) y Joan Manuel Serrat (disco con Alberto Cortez, 1972).
- 8.Casa del Libro: Adivina cuánto te quiero, Sam McBratney y Anita Jeram, Kókinos.Lo que confirma: Edición de Kókinos, indicada para niños de 0 a 2 años.
- 9.Fundación Germán Sánchez Ruipérez: proyectos.Lo que confirma: Proyectos de la fundación, entre ellos Casas Lectoras (familias con niños de 9 meses a 9 años).
- 10.Familia y Salud (AEPap): Mamá, papá… ¡léeme un cuento! ¿Desde cuándo empezar a leer a nuestros hijos?Lo que confirma: Se puede leer desde el primer día; rutina de unos 15 minutos diarios, ideal antes de dormir.
- 11.Familia y Salud (AEPap): Rincones de lectura también para nuestros pequeños.Lo que confirma: Rincón de lectura en casa: libros a la altura del niño con la portada hacia delante, sin pantallas, rotando los libros, nunca como castigo.
Fuentes consultadas el 30 de septiembre de 2026. Los cuentos de esta página los hemos escrito nosotros, y puedes leerlos en voz alta tantas veces como quieras.